Prólogo

Siempre me costó dormir. Ajetreo mental, incapacidad para relajarme o conciencia intranquila, qué sé yo. “Camino de la cama, es el mejor camino”, cantaba, muy acertadamente, Siniestro Total, aunque sin contar con la posterior dificultad de algunos, como el que abajo suscribe, para conciliar el sueño y caerse en brazos de Morfeo con todos los trastos.

20090508 Perú - Machu Pichu 241

Hombro femenino repleto de picaduras de mosquitos.

En cualquier caso, el problema se agrava con la inquietante presencia en el dormitorio de insectos del orden de los dípteros, en particular del suborden de los nematóceros y, más estrictamente, de la familia de los culícidos. Useasé, mosquitos, vaya, en definitiva. Aunque sean parásitos hematófagos, no se confundan, la desazón no se deriva del lógico temor a su picadura, el posterior escozor a su banquete y la consiguiente molestia de rascar, rascar y rascar hasta la saciedad, que sólo es empezar. Lo peor es escuchar el zumbido mientras sobrevuela su presa, eso es lo peor. El recochineo de un inevitable e imprevisto ataque que desvela por completo al durmiente en potencia.

Así que, completamente despabilado, no queda más remedio que encender la luz, ponerse las gafas, levantarse de la cama e iniciar la contraofensiva militar, transformarse de presa en depredador durante una operación de caza, captura y muerte (por aplastamiento, obvio) del mosquito. Desde mis infancias veraniegas en Codos (Zaragoza) recuerdo noches en vela de esta guisa, aunque las misiones se intensificaron y profesionalizaron ya talludito en mi dormitorio de Las Palmas de Gran Canaria, con el flexible y ligero ejemplar del convenio colectivo de prensa editado por Comisiones Obreras en mano. Así, recién operado por segunda vez de la rodilla, me anoté siete víctimas mortales en una sola noche, ¡toma ya!

Potosí 235

Folleto contra el dengue junto a una guía de Bolivia y un bote de Relec.

Y he ahí, otra faceta del problema, porque un mosquito nunca ataca solo y no basta con aplastarlo para tratar de conciliar el sueño y lograr el descanso crepuscular. De hecho, lean al periodista polaco Ryszard Kapuscinski en Ébano: “Después de observar a los mosquitos durante muchos años (o más bien durante muchas noches), he llegado a la conclusión de que estos seres deben de tener muy arraigado el instinto suicida, una necesidad incontrolada de autodestrucción que hace que al ver la muerte de su predecesor (en realidad de su predecesora, pues son las hembras del mosquito las que nos atacan y transmiten la malaria), en vez de renunciar, de perder las ganas de guerrear, todo lo contrario, claramente excitados -o sea excitadas- y desesperadamente decididos -o sea decididas-, se lanzan uno tras otro -una tras otra- a una muerte inmediata e inevitable.”

Tucumán

Exposición de portadas de revista en un bar.

Pues bien, durante noches así, por aquello de aprovechar el tiempo nocturno en vela sin necesidad de caer más en la mala vida, surgió la idea de crear una bitácora personal. Una ocurrencia concretada, gracias a la iniciativa tecnológica de Silvia Barona, durante los preparativos de un viaje a Sudamérica, con la preceptiva ronda de vacunaciones contra la fiebre amarilla y de advertencias sobre el dengue y la malaria. Todas ellas, enfermedades transmitidas por la picadura de los mosquitos (perdón, señor Kapuscinski, mosquitas) Aedes aegypti y Anopheles. Y, además, el blog también pretende convertirse en un zumbido de mosquito al narrar y fotografiar la realidad para ustedes, pacientes lectores, y obligarles a encender el ordenador, ponerse las gafas e iniciar la lectura cibernética. Por tanto, permítannos volar y zumbar. Y disculpen las picaduras.

A. Camino
Salta (Argentina), junio de 2009

 

Post data: Imposible resistir la tentación de fotografiar un enorme cartel porteño con el mosquito como protagonista para poder incluir las imágenes (disponibles en Veto al mosquito) en la bitácora como compañía de las anteriores.

Buenos Aires (Argentina), diciembre de 2009

P.D. 2: El mosquito “ha hecho más para fraguar la historia de esa encrucijada de culturas, razas, lenguas y tradiciones que es el Caribe, que todos los indígenas, conquistadores, piratas, misioneros, contrabandistas, negreros e inmigrantes instalados en esas islas, costas y selvas bañadas por ese mar esmeralda e iluminadas por esos cielos color lapislázuli”. Mario Vargas Llogas dixit y Paco Picó & cia. difundit.

Buenos Aires (Argentina), septiembre de 2010

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8 Responses to Prólogo

  1. Naima dice:

    Querido Armando!
    Viendo tu sufrimiento con los mosquitos, sólo puedo recomendarte algo infalible, al menos funcionó conmigo. Se llama Goibi Extrem, antimosquitos. El Relec no funciona. Comprobado en la selva costarricense. Besos

  2. Félix dice:

    Dirás Armando que llego tarde a descubrir este espacio del que varios compañeros ya me habían hablado pero, sin esperar que nadie lo entienda tengo muy abandonada aquella vieja y gratificante costumbre de curiosear por la red. Te transmito mi admiración por este zumbido y la genialidad de muchas de las historias. Un fuerte abrazo desde TF

    • Nunca es tarde si la dicha llega… y llegó, compañero del metal. Zanks por zumbar por acá y por el halago, trataré de responder con alguna actualización más, abrazos para vos, saludos a toda la tropa de mis terruños adoptivos y, ya sabes, nos vemos en los bares!!!

  3. Armando,He crecido en el llano venezolano y enfrentado mosquitos de todos los tamanos, pues lo unico que he probado y me sirve para evitar las picaduras de ciertos mosquitos, es el berro, o mejor la vitamina B, si te tomas una ampolla y la disuelves en crema nivea, tendras una pomada efectivisima,pero si comes berro abundantemente, la vitamina B saldra expelida por tus poros y los mosquitos paraece que odian a la B, asi que ni se acercan
    Contra los otros mosquitos, los que te hacen prender el ordenador y escribir estas maravillosas cronicas, no hay vitamina que valga, menos mal….

    • Muchas gracias, Carlos, por tan práctico consejo, que no dudaré en aplicar en cuanto tenga la ocasión. Sin embargo, insisto en que la principal molestia es el dichoso zumbido al tratar de conciliar el sueño, un mal contra el que todavía no encontré solución. De todas formas, al menos, como bien dices, sirven para azuzar el ingenio, aunque la bitácora no se actualiza desde hace meses y entono el mea culpa por ello. Muchas gracias por zumbar por acá y hasta pronto!!!

  4. Hola Vecino de W.Press.
    Refiero a esta Entrada desde una mía, que contiene el rescate de una fábula, donde el mosquito le aclara al tapir La Razón de su picaneo sonoro, y está bueno. Saludos

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