La oculta joya pirenaica

La fama, como casi siempre, se la llevan los de arriba. Al norte de la provincia de Huesca, en la comarca del Sobrarbe, el valle de Ordesa, un enorme circo glaciar dominado por el macizo calcáreo de Monte Perdido (3.355 metros), y la brecha de Rolando, un estrecho collado cincelado en las verticales paredes del anfiteatro, acaparan la atención de turistas, excursionistas, viajeros y montañeros. Pero, por debajo y más escondido, al sur pero dentro también de los límites del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el cañón de Añisclo merece compartir el prestigio de sus vecinos.Si la mitología cuenta que el caballero sobrino de Carlomagno cortó con su espada Durandarte el muro de roca en un tajo de 40 metros de anchura y 100 de altitud para tallar la brecha de Rolando, la geología explica que la corriente fluvial del Bellós erosionó la piedra caliza hasta excavar un profundo y angosto barranco con un desnivel de 800 a 1.000 metros y una anchura de 500 a 1.500, un cañón con casi una treintena de kilómetros de longitud que discurre en dirección sur desde el circo de Añisclo a los pies del Monte Perdido hasta la confluencia con el valle del río Aso. Tremendo sablazo entre montañas que convierten la brecha de Rolando en un rasguño superficial y su Durandarte en una navaja suiza.
Y allí, relata otra leyenda, se refugió san Urbicio (Úrbez, en fabla aragonesa) en el siglo VIII para mantener una vida de eremita en una oquedad de las inmensas paredes. Al lugar, que aún ocupa ahora una ermita encajada entre las rocas en honor al anacoreta gascón, acuden en romería los fieles de la zona para implorar lluvia. No en vano, una tormenta sorprendió a san Úrbez, también conocido como el pastor de la montaña, y la tradición cuenta que, “lejos del miedo y ayudado por la Divinidad, amansó con su cayado las rugientes aguas del barranco, conduciendo su ganado a salvo”, según la narración del etnógrafo catalán Ramón Violant i Simorra citada en un reportaje del Diario del Altoaragón.
Sin embargo, no fue la intervención divina sino la movilización ciudadana la responsable de frenar, a finales de los años 70, un proyecto de los 40, tiempos de presas franquistas contra la “pertinaz sequía”, para embalsar el río Bellós, inundar parte del cañón de Añisclo y explotar su energía hidroeléctrica. Finalmente, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido amplió su extensión en 1982 hasta alcanzar su superficie actual y amparar, entre otros parajes, Añisclo. Y una joya pirenaica, declarada junto al resto de la reserva natural como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, se salvó de ahogarse bajo las mismas aguas que la esculpieron durante milenios.

Post data: El intempestivo horario laboral de un panadero y la proverbial pereza de un maestro en vacaciones, compañeros de expedición, acotaron el programado pateo pirenaico a una excursión dominguera en pleno lunes de finales de agosto. Bueno, ellos y la debilidad de espíritu de Paco Picó & cia. ante una tentadora cita con tradicionales viandas en Casa Frauca de Sarvisé: migas de pastor y paletilla de cordero con patatas a lo pobre, con tanto mimo cocinadas como servidas. Total, sirva como excusa por la escasez y la discreción de fotografías montañeras. Y, como compensación para los cuerpos más aventureros, acá tienen los enlaces a dos rutas por el cañón publicados en la revista Desnivel y en el portal Wikiloc.

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6 Responses to La oculta joya pirenaica

  1. Ata dice:

    Un paseico bueno si señor. Quien te viera llorando a moco tendido al ver los dientes de sierra de ese horizonte oscense. Arriba y abajo; no planicies porteñas de color plata. Como los horizontes de la isla, siempre picando hacia arriba…

    • Añóranse, efectivamente, picos oscenses junto a cumbres y costas canarionas, aunque las aguas plateadas y las llanuras pampeanas también tienen su encanto y más si se contemplan junto a una humeante parrilla con un sabroso asadito

  2. ana dice:

    Si es que no se quien dio la mejor escusa para no seguir andando…creo que fueron las migas¡¡¡
    tan cerca y tan desconocido…pirineo¡

  3. Javi dice:

    Y que conste que para llegar a añisclo mejor por Aínsa.

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