De barcos, puertos y bares

“(…) exhumo mi ciudad tal como era
con apenas tres puntos cardinales
ya que donde vendría a estar el sur
no era punto cardinal sino un río
que descaradamente presumía de mar

todas las calles conducen al río mar
de todas las terrazas se divisa el mar río
en prosa se diría que es una península
pero en verso es mejor un barco desbocado
que se aleja del norte por las dudas (…)”

Ciudad en que no existo (La casa y el ladrillo, 1977)
Mario Benedetti

Aceptamos barco, imposible contradecir a uno de los mejores literatos nacidos en Uruguay (Paso de los Toros, 1920-Montevideo, 2009). Así pues, la capital charrúa es un barco, un barco anclado casi en la desembocadura del Río de la Plata. Un poco más allá, en Punta del Este, la corriente fluvial más ancha del mundo ya se convierte en mar; más aún, en oceáno, en pleno Atlántico. Y donde atraca un barco se llama, ya saben, puerto y hay, además de marineros, muchos bares y vida nocturna. Merced al emplazamiento estratégico de la bahía montevideana en el principal eje de transportes del cono sur, la ciudad expresó vocación portuaria y comercial desde desde su fundación oficial por los españoles en 1724, tras el inicial asentamiento de los portugueses a finales del siglo XVII.  Un acervo mantenido hasta la actualidad como demuestra la ubicación de la sede administrativa del Mercado Común del Sur (Mercosur), unión aduanera integrada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, en Montevideo desde 1994.
Todo ello, sin descuidar locales de ocio vinculados tradicionalmente a la marinería, mesones, tabernas y tascas, vaya. De hecho, nada más arribar a la ciudad, el responsable de la oficina turística de la estación de autobuses ofrece, al margen de la habitual información para visitantes, un folleto sobre los cafés y bares con más solera de Montevideo. Una iniciativa ejemplar, pues alrededor de barras y vasos late la auténtica vida de cualquier ciudad. No en vano, “fueron a su manera condensadores sociales, donde se tejieron vínculos, se acuñaron valores y se afirmaron mitos que hacen a nuestra identidad”, reconoce el tríptico Una herencia con futuro, editado por la Junta Departamental de Montevideo y el Ministerio de Turismo y Deporte de Uruguay. “Muchos de los notables han desaparecido. Los que aún quedan -manteniendo un perfil característico en el marco de nuevos contextos de uso- no deberían correr igual suerte, para que también en esta modesta escala, podamos construir un futuro en continuidad con el rico patrimonio que heredamos de nuestros mayores”, exhorta el impreso promocional, con comentarios y fotografías de una veintena de establecimientos históricos y su localización en un plano de la ciudad.

Dos jornadas apenas resultan suficientes para degustar las pizzas al tacho (sin salsa de tomate, con una combinación de varios quesos y hecha en un cubo o recipiente de metal tapado) del Tasende, desde cuyos ventanales se divisa el remozado teatro Solís; probar sobre el vetusto mostrador de estaño del Fun-Fun una copa de uvita, una secreta y patentada combinación de vinos a la que Carlos Gardel dedicó un tango a capella tras catarla; o escuchar en directo al cantautor uruguayo Abel García en el Café Brasileiro, cálido rincón con matices art nouveau fundado en 1877. Restan muchos otros, pero el tiempo apremia para conocer diferentes rincones de Uruguay, aunque sea el segundo país más pequeño de Sudamérica, comparado con un grano de uva aplastado entre los dedos de los gigantes Argentina y Brasil. La patria de Mario Benedetti.

“(…) yo con mis manos de hueso
vos con tu vientre de pan
yo con mi germen de gloria
vos con tu tierra feraz
vos con tus pechos boreales
yo con mi caricia austral
inventamos una patria
patria es humanidad”

Patria es humanidad (Geografias, 1984)
Mario Benedetti

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4 Responses to De barcos, puertos y bares

  1. ana dice:

    y el chivito, te has olvidado del chivito¡¡¡¡ genial bocata con carne, huevo, lechuga, tomate, bacon…bueno bueno pero complicado de comer

    q guay esto de leeer cosas q pasaron hace mas de 1mes, hace recordar q el verano existe, q estuvo guay, genial y q no queda tanto para el proximo
    beso tato

  2. elzumbidodelmosquito dice:

    Correcto, totalmente de acuerdo. Aunque el folleto de cafés y bares no incluía El Chivito de Oro, esperemos que se añada en próximas ediciones.

  3. Ata dice:

    Por españoles de Canarias, amigo Armando. Mi vieja me contaba con nostalgia de aquel viaje abortado a Montevideo allá por los años 50, cuando mi pobre abuelo, un rojo sometido a las penalidades del exilio interior, intentó sin éxito escapar de aquella madre puta que era la España de falange, paseo bajo palio e himnos militares. Si aquel salto de orilla se hubiera hecho realidad, quizás yo no hubiera nacido… O sería del Peñarol!!!!

  4. cena de la perra dice:

    dulce de leche!!! el camino del futuro:)

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