Los curas de las ‘comunas’ selváticas

(Se recomienda la lectura del texto escuchando el tema principal de la banda sonora compuesta por Ennio Morricone para La Misión, película de 1986 dirigida por Roland Joffé y protagonizada por Robert de Niro y Jeremy Irons. Y si tiene alguna duda, no lea el texto, sólo vea las fotografías y escuche la música, y no consulte a su médico ni a su farmacéutico)

Quizás se excedan algunos al calificar las misiones o reducciones jesuíticas guaraníes como antecedente católico en plena selva sudamericana, allá por el siglo XVII, de las comunas soviéticas sobre la estepa rusa de tres centurias después, pero no cabe duda de que resultaron una novedosa y extraordinaria experiencia civilizadora. Más allá de la existencia de la propiedad colectiva, campos comunales para cultivar cereales y legumbres, que convivía con los terrenos privados para el sustento de cada familia hasta conformar un sistema mixto de propiedad y permitir la autosuficiencia económica de cada reducción, poblaciones así denominadas por integrar en un mismo núcleo demográfico a varias tribus de indígenas guaraníes y etnias afines. Con el objetivo de evangelizar a los aborígenes y consolidar el dominio español de amplios territorios de los actuales Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, los misioneros de la Compañía de Jesús no dudaron en aprender la lengua guaraní, paso previo a la enseñanza del castellano e, incluso, del latín; en integrar ciertas creencias indígenas a la religión católica y en incorporar el sistema social y político de las tribus a las leyes de la corona española. Así, los sacerdotes, dos por tribu que se repartían las responsabilidades espiritual y terrenal, se presentaron ante los guaraníes como los anteriores karaí o profetas con influencia sobre todas las tekuas o aldeas, conectadas entre sí por variables alianzas y enfrentamientos, para marcar el aguré o camino de la perfección en la búsqueda de la tierra sin mal, identificada por los jesuitas como el paraíso celestial. Por su parte, los guaraníes también aprovecharon la protección real representada por las misiones jesuíticas, que agruparon cerca de 100.000 habitantes en una treintena de núcleos, para mantener cierta autonomía frente a la creciente expansión colonial de hacendados españoles y bandeirantes portugueses. De hecho, el decreto real para la expulsión de la Compañía de Jesús del imperio español (leer Adiós a la manzana) significó, pese a los posteriores intentos de dominicos y franciscanos, el principio del fin para las misiones guaraníes, a merced de los enfrentamientos tribales, de las invasiones portuguesas y de la inestabilidad derivada de sucesivas guerras de independencia en América del Sur. Y, finalmente, del poder destructor de la selva sudamericana, que casi engulló hasta el olvido unas ruinas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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One Response to Los curas de las ‘comunas’ selváticas

  1. Ata dice:

    Resulta hasta poético ver como esos árboles engullen los restos de una de las utopías del nuevo mundo. No fue todo tan bonito como lo pintaron, pero igual de cruel era ese estado de permanente guerra intertribal, o las deportaciones en masa de los incas, o las cacerías humanas en busca de corazones palpitantes de los aztecas. Así somos los seres humanos, independientemente de dónde seamos o lo que creamos.

    Pero ese fue un intento para crear algo bello; algo hermoso y justo. Hoy, la selva lo devora aumentando su belleza materal pero dejándonos una enorme sensación de vacío.

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