Tras la noche más larga

A las 8 horas y 24 minutos del 21 de junio de 2009, solsticio de invierno en el hemisferio Sur, el Sol se asoma sobre las montañas cercanas a la localidad de Santa María, en la norteña provincia argentina de Catamarca. Es el final de la noche más larga del año, cuando la posición del astro en el cielo se encuentra a su mayor distancia angular al otro extremo del plano ecuatorial del observador. El triunfo de la luz sobre la oscuridad. Por tanto, el inicio de un nuevo acercamiento progresivo hacia su energia vital, de otro ciclo anual de fertilidad terrenal bajo la luz y el calor celestial. A partir de entonces, el día ya sólo puede crecer. Y eso conviene celebrarlo. Así lo hacían desde tiempos inmemoriales los pueblos andinos precolombinos y así lo siguen haciendo ahora en múltiples rincones sudamericanos. Es el Inti Raymi o Fiesta del Sol. Más de un centenar de personas reciben, rodilla en tierra y brazos al cielo, los primeros rayos del nuevo año solar desde las colinas al Este de Santa María tras una noche de vigilia alrededor de hogueras, aún humeantes. Después, individuales plegarias a Inti (Sol) y sorbos de chicha (bebida alcohólica de maiz fermentado), luego de derramar el primer trago como ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra), ante una apacheta (montículo de piedras en honor de los apus o divinidades de las montañas) coronada con la wiphala (emblema cuadrangular de siete colores representativo de los pueblos andinos).

La ceremonia se celebra en la localidad cercana a las ruinas de Quilmes, el yacimiento prehispánico más importante de Argentina y origen del nombre de la cerveza más popular del país, por segundo año consecutivo, pero evidencia un intento anterior extendido a lo largo de todo el subcontinente por recuperar ritos ancestrales abolidos durante la conquista española. Unas tradiciones mantenidas durante centurias al entremezclarse religión católica con creencias anteriores, hasta el punto de que los indígenas seguían adorando en su fuero interno a Inti tras el encendido de las hogueras del solsticio en honor a San Juan. Tanto ayer como hoy, la principal fiesta se desarrolla a lo largo de una semana en Cusco (en las ruinas del Coricancha y Sacsahuamán), que recuperó a mediados del pasado siglo la ceremonia celebrada durante el imperio inca en la entonces capital sagrada. Miles de personas se reúnen ahora en un acto entre religioso y turístico, muestra de un nuevo sincretismo.

Post data: Paco Picó sobrevoló los Valles Calchaquíes meses después, aunque fuera virtual e inesperadamente durante la elaboración de un artículo sobre los conflictos territoriales de las comunidades indígenas diaguitas en Tucumán. Acá tienen un enlace al reportaje de periodismohumano.com con algunas fotografías rescatadas del primer vuelo (13/04/2010).

votar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: